josefina mar

 

El origen de la Naturopatía es milenario. Podríamos afirmar que se inició desde el momento en que el hombre empezó a utilizar los cuatro elementos básicos de la naturaleza: aire, fuego, tierra y agua, en beneficio de su salud.

Recursos tan conocidos como la aplicación de arcilla mezclada con la propia orina o saliva para aliviar el escozor de las picaduras de abejas, las infusiones o maceraciones de plantas para tratar diferentes trastornos, la utilización externa de alcohol de romero para las contracturas o como tónico capilar, las compresas de harina de linaza para ablandar los bronquios ..., forman parte del botiquín tradicional y de los remedios caseros naturales que empleaban generaciones anteriores, fruto de la herencia popular y que, en algunos hogares , aún continúan plenamente vigentes.

La Naturopatía del siglo XXI, más sofisticada y basada en estudios científicos, mantiene vivo el espíritu que la gestó y tiene como principal objetivo recuperar la homeostasis, favoreciendo y estimulando la capacidad curativa del propio organismo mediante agentes naturales: plantas medicinales, alimentación natural y equilibrada, contacto con la naturaleza, baños de sol y de mar, hidroterapia, arcilla ...

Como otras terapias naturales, las herramientas empleadas en Naturopatía no pretenden luchar contra la enfermedad, sino acompañar a la persona en la recuperación de la salud, mediante la eliminación del organismo de sustancias tóxicas y la estimulación de su propia fuerza curativa.

Cualquier trastorno es susceptible de ser tratado con Naturopatía, bien como tratamiento único en numerosas situaciones o como coadyuvante, junto con otras terapias naturales o alopáticas. Mientras que los problemas crónicos requieren un tratamiento más complejo, en las pequeñas afecciones cotidianas, en cambio, los remedios suelen ser muy sencillos y, acompañados de unos hábitos saludables, se resuelven con facilidad.

En toda terapia el estilo de vida juega siempre un papel esencial. No olvidemos que somos lo que comemos y que aparte del tratamiento individualizado más adecuado, los alimentos que llenan diariamente nuestro plato, tienen una repercusión directa tanto en la prevención de la enfermedad como en el proceso de recuperación de la salud. Una dieta personalizada será, pues, esencial para disfrutar de un buen estado de salud y una mejor calidad de vida a lo largo de los años y debería formar parte integrante de cualquier tratamiento.

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